Tradicionalmente, se ha considerado que la corteza continental se formaba principalmente a través del magmatismo de arco, un proceso que ocurre en las zonas de subducción, donde una placa oceánica se hunde bajo una placa continental. Este fenómeno genera magma que asciende y se solidifica, formando nueva corteza continental. Sin embargo, este proceso no puede explicar completamente el crecimiento de los continentes, ya que el material generado en las zonas de subducción es a menudo destruido o reciclado, lo que limita su contribución al crecimiento neto de la corteza.
En este contexto, el magmatismo postcolisional ha ganado relevancia como un mecanismo igualmente importante en la formación de los continentes. Este tipo de magmatismo se produce después de la colisión de dos placas continentales, un proceso que puede extenderse durante millones de años. Durante estas colisiones, se generan inestabilidades tectónicas y un aumento de temperatura que favorecen la creación de magmas. Estos magmas ascienden hacia la superficie y, al solidificarse, forman grandes masas graníticas, contribuyendo al crecimiento de la corteza continental. Ejemplos de estas formaciones se encuentran en el macizo de Gredos, en España, donde el granito es el resultado de procesos tectónicos postcolisionales.
Lo más novedoso en las investigaciones recientes es que se ha comprobado que los magmas postcolisionales no solo se originan de la fusión de corteza preexistente, como se pensaba anteriormente, sino que también provienen directamente del manto terrestre. Este descubrimiento ha desafiado la teoría tradicional, que consideraba que el magmatismo postcolisional solo era una consecuencia de la fusión de la corteza. Esto implica que las colisiones entre placas no solo remodelan la superficie terrestre, sino que también aportan material nuevo que favorece el crecimiento de la corteza continental.
En conclusión, el proceso de formación y expansión de la corteza continental es mucho más complejo de lo que se pensaba en el pasado. El magmatismo de arco y el magmatismo postcolisional son mecanismos interrelacionados que han sido fundamentales para el crecimiento de los continentes. Mientras que el primero sigue siendo un factor clave en la creación de corteza continental, el segundo ha demostrado ser igualmente esencial, aportando material fresco desde el manto terrestre. Este nuevo enfoque cambia nuestra comprensión de cómo se forman y crecen los continentes, subrayando la importancia de los procesos tectónicos en la evolución de la Tierra.
Este artículo está relacionado con el tema de la teoría de la tectónica de placas y su actividad geológica (tema 13).
https://theconversation.com/el-convulso-origen-de-los-continentes-200616
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