Un equipo de investigadores españoles ha descubierto que una bacteria del intestino podría estar relacionada con una mayor fuerza muscular. Este hallazgo refuerza la idea de que existe una conexión entre el intestino y otras partes del cuerpo, conocida como el “eje intestino-músculo”.
El estudio, realizado por científicos de la Universidad de Almería y la Universidad de Granada, analizó a 124 personas, tanto jóvenes como mayores. Los investigadores estudiaron su microbiota intestinal (el conjunto de bacterias que viven en el intestino) y la compararon con su fuerza física. Descubrieron que las personas con mayor presencia de una bacteria llamada Roseburia inulinivorans tenían más fuerza de agarre en las manos y mejor capacidad aeróbica.
Este efecto fue especialmente notable en los adultos mayores: quienes tenían esta bacteria mostraban hasta un 29% más de fuerza que quienes no la tenían. Esto sugiere que podría tener un papel importante en el mantenimiento de la fuerza con la edad.
Para comprobar si la bacteria realmente causaba este efecto, los científicos realizaron experimentos con ratones. Durante ocho semanas, algunos ratones recibieron suplementos con esta bacteria. Los resultados fueron claros: los ratones tratados aumentaron su fuerza alrededor de un 30%, además de desarrollar músculos más grandes y con mayor proporción de fibras rápidas, que son las responsables de la fuerza y la potencia.
Otro aspecto interesante es el mecanismo de acción. A diferencia de otras bacterias intestinales, esta no actúa principalmente a través de procesos digestivos habituales. En cambio, parece influir en el metabolismo del organismo, modificando el uso de aminoácidos y activando vías relacionadas con la producción de energía y el crecimiento muscular.
Además, el estudio observó que la cantidad de esta bacteria disminuye con la edad. Esto coincide con la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular que ocurre al envejecer, conocida como sarcopenia.
Los investigadores creen que, en el futuro, esta bacteria podría utilizarse como probiótico para prevenir o tratar la pérdida muscular, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas. También podría tener aplicaciones en el ámbito deportivo. Sin embargo, aún son necesarios más estudios en humanos para confirmar su eficacia y seguridad.
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Fuente: https://news.ual.es/ciencia/la-ual-lidera-una-investigacion-que-vincula-una-bacteria-intestinal-humana-a-la-mejora-en-la-fuerza-muscular/
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